Mar de Pensamientos

martes, septiembre 09, 2008

Amanecer



Desde los confines de la noche nace un aullido ensordecedor
que me resquebraja las verdades y me desmorona el absoluto
entre las desconcertadas manos.

El vértigo abismal se me revela deseo, tentación.
Voy cediendo a su llamado, entregándome a su borde.
De lo profundo emergen voces antiguas que me nombran
devolviéndome una vieja identidad perdida.

En este caer que no llegó a volverse vuelo
siento el destello de la vida,
el estallido triunfal y sonoro del cristal del tiempo.

De mis cabellos cuelgan las primaveras
y de mis pies una textura de hojas secas presiente el invierno.
¿Cómo será en adelante el mundo sin que yo pueda mirarlo?
¿A qué olerá el mar? ¿De qué color el cielo?

En la inmensidad me diluyo y el infinito es mi morada.
Al fuego me entrego para volverme aire, cenizas de canto y aurora.
Detrás de las montañas me pierdo en el último amanecer del mañana.